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Desafíos del futuro en seguridad alimentaria

Seguridad Alimentaria

Desafíos del futuro en seguridad alimentaria.
La Comisión Europea identifica los principales retos en seguridad de los alimentos y nutrición para dar forma a la investigación que debe hacerles frente en un futuro.

Conseguir que los alimentos sean seguros, nutritivos, de alta calidad y asequibles a todo el mundo es uno de los objetivos de la política europea. Por eso las normas y requisitos que aprueba la Comisión Europea (CE) en este sentido van dirigidos a garantizar un alto nivel de seguridad de los alimentos dentro de un mercado cada vez más globalizado. Pero no es una tarea fácil. A menudo surgen nuevos retos a los que hacer frente, derivados sobre todo de aspectos como desequilibrios demográficos, el cambio climático, el descenso de la productividad agraria, las modificaciones en la dieta y la aparición de nuevas resistencias antimicrobianas, según la CE. El artículo explica cuáles son los retos futuros en seguridad alimentaria y cómo está previsto afrontarlos.

La seguridad de los alimentos no es una cuestión cerrada ni pasiva. A menudo surgen nuevos escenarios a los que debe hacerse frente. Cada día está más presente la idea de una “comida global”, es decir, una cadena alimentaria mundial cada vez más interconectada con un aumento del comercio global y una industria agroalimentaria más concentrada. Es necesario que, para cada nueva situación, se identifiquen los retos de seguridad alimentaria y nutrición que deben priorizarse en función de su importancia y la probabilidad de que se produzcan. En ello trabaja la Comisión Europea, en establecer opciones políticas específicas para cada contexto que garanticen la resistencia del futuro alimentario en la UE. También analiza las necesidades de investigación futuras.

Los retos en alimentación
Según el nuevo informe de la Comisión Europea, los principales desafíos actuales en nutrición son:
– En todo el planeta se producen cuatro billones de toneladas de alimentos, de los que más del 90% proceden de la tierra, y el resto, de aguas marinas e interiores.
– Los expertos calculan que la producción total de alimentos aumentará un 60% para poder alimentar a un mundo de más de 9.000 millones de personas en 2050.
– Se llegan a despilfarrar unos 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, una cifra que representa un 33% del total de alimentos producidos para el consumo humano.

La CE considera que, para hacer frente a estos retos, más que incrementar la producción, debe trabajarse para mejorar la producción y la distribución de alimentos, así como modificar la dieta y reducir el número de alimentos que se desperdician.

En cuanto a la la seguridad alimentaria, los principales retos son:
– El acceso a alimentos seguros, un derecho al que deberían tener todas las personas, pero que no se cumple. Unos 795 millones de personas sufren malnutrición crónica y casi dos billones tienen sobrepeso u obesidad, lo que se traduce en un aumento de enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes, entre otras.
– En cuanto a la inocuidad de los alimentos, se calcula que unos 600 millones de personas enferman a consecuencia de ingerir alimentos contaminados.

También se plantean retos ambientales, ya que la producción de alimentos es uno de los mayores destinos del uso de agua dulce. Se calcula que la producción de alimentos representa el 60% de la pérdida mundial de biodiversidad terrestre y que el aumento del 76% en el consumo de carne y los productos de origen animal en 2050 podría incrementar los gases de efecto invernadero en un 80%. Para solucionar este problema, la CE plantea concienciar al consumidor hacia dietas basadas en fuentes alternativas de proteína.

Riesgos emergentes alimentarios
Al lado de las nuevas necesidades alimentarias y los nuevos desafíos en la producción de alimentos, también aparece otro reto: afrontar los riesgos emergentes. Si bien algunos riesgos microbianos y enfermedades parasitarias se han controlado o eliminado con éxito, surgen otros nuevos, lo que explica que los riesgos de seguridad alimentaria no son estáticos. Prepararse para la aparición de una enfermedad es complejo porque no en todos los casos la emergencia puede predecirse o prevenirse. Además, es muy difícil prever la magnitud del problema.

Para hacer frente a las enfermedades emergentes, los expertos apuestan por aplicar un plan que incluya: predicción (intentar entender los factores que conducen a la aparición de nuevos patógenos y cuál ha sido la respuesta del pasado); detección (mejorar los sistemas de vigilancia para que puedan detectar los riesgos emergentes); reacción (fomentar respuestas rápidas en un contexto de incertidumbre); y supervisión (dónde y en quién recae la responsabilidad).

Uno de los principales problemas, además de los que ocasionan los cambios en las prácticas de producción de alimentos o los patrones de consumo, es que los riesgos que ya se conocen cambien y se adapten a nuevos reservorios animales y lleguen a ser más virulentos.

Etiquetas: cambio climático, despilfarro, riesgo alimentario

Fuente: Eroski Consumer

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Picaduras de insectos

Mosquito tigre
Picaduras de insectos en los niños: ¿Cuándo hay que preocuparse?

Cuando llega el verano, casi nadie escapa a las picaduras de los insectos. Las de mosquitos son las más frecuentes y, en general, solo producen molestias leves. Pero hay niños que pueden experimentar reacciones intensas y necesitar alguna medicación. Y mucho más aún si las picaduras son de abejas o avispas, las cuales pueden poner en riesgo hasta la vida de los pequeños. ¿A qué síntomas debemos estar atentos?
Las picaduras de insectos son muy frecuentes durante los meses de calor. Se pueden tomar diversas medidas preventivas, pero ninguna tiene una eficacia total, y por ello todos estamos expuestos a sufrirlas en mayor o menor medida. En la mayoría de los casos, las consecuencias no van más allá de leves molestias en la zona, como picor, inflamaciones y, en ocasiones, dolor. Tales molestias se pueden aliviar con agua fresca y jabón, procurando evitar el rascado, que puede exacerbar el cuadro, erosionar la piel y causar una infección.
En el caso de los niños, que a menudo sufren muchas picaduras, padecen su intenso picor y se sienten muy molestos y fastidiados, la Asociación Española de Pediatría (AEP) apunta en su página que “se puede aplicar una solución de calamina o amoniaco con una barrita, de venta en farmacias”, con la aclaración de que se deben evitar en mucosas: boca, ojos y dentro de la nariz. Otro método para mejorar los síntomas es la aplicación de frío en la zona de la picadura.
Sin embargo, hay una pequeña parte de los casos en que las picaduras provocan reacciones de mayor gravedad, que pueden ir desde edemas, aumento de temperatura, picor en ojos, palmas de las manos y plantas de los pies, malestar general, náuseas y vómitos. Y los niños constituyen uno de los principales grupos de riesgo de padecerlas, junto con las personas que desarrollan su trabajo al aire libre, los inmigrantes o viajeros a zonas endémicas y los pacientes con inmunodeficiencias. ¿Qué hacer en esos casos?

Efectos de las picaduras de mosquitos
Las reacciones varían en función de qué insecto haya picado al niño. Las picaduras más frecuentes son las de mosquitos, que en su mayoría no generan más que el picor y unos habones que se desarrollan en veinte minutos y en general duran algunos días. Pero también pueden producir reacciones locales grandes, como inflamación, manchas rojas, aumento de la temperatura local, pápulas pruriginosas, ampollas y otras reacciones de hipersensibilidad. Aparecen entre dos y seis horas después de la picadura y persisten días o semanas.
Cuando existen reacciones grandes o atípicas, o acompañadas por síntomas como vómitos y fiebre, los expertos consideran que existe una alergia a picadura de mosquito. Así lo explica un estudio realizado por profesionales mexicanos y publicado en la revista especializada Alergia. Estas situaciones exigen acudir al médico cuanto antes.
De todos modos, según explica un documento de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), algunos niños que no son alérgicos a las picaduras de mosquitos presentan reacciones incluso “más intensas que los que sí tienen alergia”. El mismo texto añade que para reducir los picores se puede administrar un antihistamínico, y “alguna crema de tipo corticoide” para bajar la inflamación. En caso de que la picadura se infecte, el pediatra recetará algún antibiótico. 

Abejas y avispas: las picaduras peligrosas
Además de los mosquitos, muchos otros animales pueden picar a los niños: tábanos, chinches, pulgas, garrapatas… En estos casos, asegura la SEICAP, “las normas son las mismas que para los mosquitos, aunque con estos otros insectos no hay ni siquiera pruebas de alergia”. Pero hay una salvedad importante: las abejas y avispas, cuyas picaduras sí pueden dar lugar a reacciones de gravedad.
Lo normal es que las picaduras de estos animales (que pertenecen al orden de los himenópteros, junto con las hormigas, los abejorros y otras 200 mil especies) causen reacciones locales: enrojecimiento, inflamación y dolor, los cuales “pueden extenderse varios centímetros alrededor de la picadura”, según el mismo documento, en función de la constitución corporal de la persona. En ocasiones resultan muy molestas y dolorosas, pero no entrañan un riesgo para la vida.
Sí en cambio son peligrosas las llamadas reacciones sistémicas o a distancia:
Inflamación en los ojos, habones y ronchas con picor, dificultad para respirar, etc., sin importar en qué parte del cuerpo se produjo la picadura.
Otros síntomas posibles son estornudos, mucosidad nasal, lagrimeo, tos, pitos en el pecho, mareos, bajadas de tensión y pérdida de conocimiento.
Todo esto tiene lugar muy pronto, en los primeros 20 o 30 minutos tras el incidente, por lo cual, si el niño comienza con estos síntomas, hay que acudir al médico de forma urgente o llamar al 112.

Tratamiento contra los efectos de las picaduras
Estas reacciones sistémicas “se tratarán como cualquier episodio de anafilaxia”, es decir, una reacción alérgica grave. Así lo indica un artículo de Cristina Ortega Casanueva, pediatra y alergóloga del Hospital Quirón San José, de Madrid. Este tratamiento consiste en una dosis de adrenalina (0,01 miligramo por cada kilogramo de peso de la persona), corticoides y antihistamínico por vía oral. 
Cuando un niño ya ha sufrido reacciones sistémicas por picaduras de himenópteros, debe llevar siempre consigo una jeringa precargada de adrenalina autoinyectable intramuscular. Y un alergólogo debe valorar un tratamiento para reducir la sensibilidad extrema por medio de una vacuna.
Por otra parte, en caso de que la picadura haya sido de una abeja, se debe procurar extraer el aguijón del cuerpo del niño con unas pinzas lo antes posible. La AEP señala que “no es recomendable hurgar mucho en la zona, porque además de poder aumentar la inoculación del veneno se puede producir una infección”.
Sin embargo, la SEICAP especifica que “se debe intentar extraer el aguijón usando cualquier método: raspando con las uñas, con un objeto romo, con pinzas o como se pueda”, ya que, añade, “se ha comprobado que un mecanismo reflejo del aguijón inyecta poco a poco todo el veneno”.

Fuente: eldiario.es

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Temperaturas récord verano 2017

Temperaturas altas
La Organización Mundial de la Meteorología (OMM) ha advertido hoy de que se pueden esperar nuevas olas de calor este verano, como la que actualmente está viviendo Europa, tanto en el viejo continente como en partes de Asia, y que este año será de nuevo “excepcionalmente caluroso”

El cambio climático trae temperaturas récord para este verano 2017

“La OMM anticipa que habrá más olas de calor este verano, y no solo en Europa, también en otras partes del mundo”, ha afirmado en una rueda de prensa Omar Baddour, científico de la Organización Mundial de la Meteorología. Actualmente, Europa está sumida en una ola de calor que si bien es un fenómeno meteorológico “natural” se considera un “evento extremo”.

El hecho de que ocurra tan pronto en el año cronológico, augura que este año será de nuevo “excepcionalmente caluroso”. La ola de calor que está afectando al continente europeo se enmarca en una estación especialmente calurosa. Mayo y junio están siendo dos meses con temperaturas muy elevadas, de hecho, son las segundas más altas jamás registradas.

Las más altas fueron registradas en 2016, cuando se conjugó el calentamiento global con el fenómeno de El Niño, que tiene el efecto de incrementar las temperaturas. Precisamente, los científicos auguran que este año no se dará el fenómeno de El Niño, ha puntualizado la entidad.

Baddour ha destacado que la OMM no puede “prever” cuándo ocurrirán las olas de calor porque la previsión del tiempo sólo estima 15 días, “pero sabiendo que el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) augura que las temperaturas globales seguirán creciendo, podemos predecir que habrá nuevas olas de calor este verano, y que este año será excepcionalmente caluroso“.

La actual ola de calor está provocando que las temperaturas sean hasta 6 grados más altas que la media y, en algunos lugares de España, incluso más de 6 grados por encima de la media.

El origen de la ola de calor es el aire proveniente del Sahara que está entrando en la Península Ibérica, y de allí al resto de Europa occidental hasta los Balcanes.

Fuente: efeverde.com